Ayudemos a nuestros hijos a superar el divorcio.

Las rupturas matrimoniales siguen a la orden del día. Que los niños sufran lo menos posible en el proceso depende en exclusiva de ambos padres. Te contamos cómo evitar que el divorcio sea un trauma para tus hijos.

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Las estadísticas no paran de crecer en los últimos años y arrojan una realidad palmaria: aproximadamente, una de cada tres bodas termina en divorcio en los países hispanohablantes, con Chile y Venezuela a la cabeza de la lista. Solo en España se produjeron 114.247 disoluciones matrimoniales en 2015 –último año del que se tienen datos oficiales–, un número que significa que aproximadamente una de cada dos bodas termina en divorcio. Los hijos suelen ser considerados las mayores víctimas de la separación: su mundo, el hogar que hasta entonces habían conocido, se viene abajo sin que nadie, además, les pida opinión.

Su reacción –tristeza, ansiedad, mutismo–, el grado de sufrimiento de cada niño, las características y duración de sus efectos, los modos de interiorizarlos y, eventualmente, de superarlos, no es algo que pueda generalizarse, según apuntan todos los expertos. Dependerá mucho de la edad, el sexo y la personalidad del pequeño, y de cómo viva ese proceso; así como del contexto familiar (intensidad y duración del conflicto entre los progenitores) y social (trastornos que la separación ocasiona en su vida, mudanzas, cambio de escuela, situación económica…).

En lo que sí coinciden los especialistas es que el período más crítico del divorcio para los hijos es el año siguiente a la separación, que es cuando sus vidas se reorganizan; trascurrido ese tiempo, comienzan a reducirse los niveles de tensión en el niño.

En general, los problemas más frecuentes que genera un divorcio son emocionales. Su vida y su entorno de seguridad cambia de tal manera que es normal que afloren la tristeza, el miedo, el enfado, la culpa o la soledad en mayor o menor intensidad. Estos sentimientos pueden conducir a regresiones en sus comportamientos, bajo rendimiento en el cole,problemas de sueño o alimentación y fantasías de reunificación que nunca se materializan.

 

Muchas veces el divorcio se trata sólo internamente, pero existen reacciones externas de parte de los niños que hay que tratar de prevenir. La única forma de anteponerse a las variables del comportamiento de tus hijos es hablar, por ejemplo, en el colegio para que los profesores les den el apoyo necesario a los niños y sepan el por qué de sus ausencias y /o actitudes.

Al poner al colegio al tanto de la situación de los niños se les puede apoyar interna y externamente. Un buen profesor sabrá exactamente qué hay que hacer en caso de divorcio. De todas formas se recomienda mantener una conversación semanal o mensual, dependiendo de la evolución de él o los niños, con los profesores.

Un punto importante es avisar en el colegio quiénes son los encargados de llevar y buscar al niño. Muchas veces los conflictos del matrimonio van más allá de un “no te amo”, por eso es importante cuidar todos los espacios de los niños.

¿Por qué es necesaria la comunicación?

Muchos niños tienden a sentir que el problema entre sus padres se debe a una conducta errónea por parte de ellos. Sin embargo, debemos explicarles que ellos no tienen la culpa de nada, y que si se están divorciando es porque, aunque se siguen queriendo, ya no pueden estar juntos. Es muy común que los hijos esperen una reconciliación, y cuando los padres empiezan a salir con otras personas los niños se sienten abandonados y traicionados.

Deb Huntley, profesor de psicología de la Universidad de Argosy, Twin Cities, USA, explica que “las investigaciones indican que los hijos del divorcio tienen más probabilidades de experimentar problemas de conducta, más síntomas psicológicos, rendimiento académico más bajo, mayores dificultades sociales, y autoestima más baja que los niños de familias intactas”.

En estos casos los niños pueden presentar:

 

  1. Conductas regresivas, como por ejemplo orinarse en la cama, tener pesadillas, querer dormir con los padres, etc.
  2. Miedo ante un nuevo cambio en el plano familiar (relacionarse con la pareja de la madre o padre, un nuevo hermano como resultado de la nueva relación de uno o ambos padres, etc.).
  3. Temor al abandono.
  4. Miedo al rechazo.
  5. Presentan enojo y conductas autodestructivas.
  6. Depresión, tristeza, baja autoestima, etc.
  7. Fantasean con la idea de que sus padres se volverán a unir.
  8. Violencia con la nueva pareja de alguno de los padres.
  9. Se sienten traicionados.
  10. Problemas de conductas.
  11. No se sienten queridos.
  12. Dificultad para concentrarse.
  13. Baja en el rendimiento escolar.
  14. Negación de la tristeza.
  15. Conductas manipuladoras.

Uno de los síntomas que más cuesta detectar es la depresión en los niños. Normalmente éstos se muestran distantes y esquivos, evitan al máximo la proximidad con sus padres y se mantienen en ese estado hasta que uno de los padres note el cambio en su conducta. Los niños cuando presentan un cuadro depresivo, tienden a cambiar su comportamiento y ponerse más altivos e irritables, y si el cuadro no es detectado a tiempo, las reacciones violentas del niño pueden empeorar cada vez más con la edad.

 

¿Cómo explicarles a los niños la separación?

Lo más importante es explicarles de a poco lo que está pasando, el proceso que viene y siempre, pero SIEMPRE recordarles que la separación no significa que dejen de quererlo a él o ellos. Se debe conversar utilizando palabras sencillas, explicaciones cortas y sin culpabilizar a nadie.

Lo principal es evitar que él o los niños se culpen por el divorcio. No les haga falsas esperanzas, ni le prometa que todo seguirá igual, olvídese de las mentiras piadosas, que para este caso sólo empeoran la situación. Explíqueles que las relaciones de padre-hijo y madre-hijo no cambiarán, sólo cambiará la dirección de uno de los papás.

Puntos a considerar para los padres:

 

  • Evite las peleas frente a sus hijos.
  • Explíquele que el rol de padre y madre no cambiará.
  • No descalifique a su pareja.
  • Intente un mediador en el proceso de divorcio, ellos pueden ayudar a buscar acuerdos que favorezcan a los niños.
  • Evite presionar a sus hijos para que acepten a una nueva pareja.

 

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Fuente: bellezayalma.com 

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